Filosofía de Vida.

En todos estos años que venimos trabajando como psicólogos por internet, muchos de nuestros amigos no tienen una Filosofía de vida y por ello nos preguntan ¿qué debo hacer?, ¿cómo debo responder?, ¿qué me aconseja?, ¿cómo debo seguir?, ¿qué diré?, o simplemente ¿qué hago?

En fin, tantas preguntas que solo nos indican la gran desorientación en que se encuentran o saben el camino correcto por dónde ir, pero nadie les da la confianza necesaria para hacerlo. El cual es bastante común en los correos, mensajes de texto o llamadas de voz. Tener la respuesta adecuada pero no hacer nada para solucionar su vida.

En nuestros primeros años de vida profesional, tal vez no teníamos las respuestas adecuadas a tantas preguntas específicas de la vida diaria; pero al pasar los años, nos hemos dado cuenta que uno en este mundo necesita una “filosofía de vida”, una guía, una forma de vivir, un camino, el cual tiene que seguir, sin importar sus quehaceres diarios y dificultades; con la única finalidad de buscar la paz que tanto se anhela.

Los pasos que tienen que seguir para conseguir esta paz personal son sencillos:

LA VERDAD.

La primera palabra que te llevará a la nueva forma de vida es la verdad”. Estoy convencido que si uno tiene por costumbre hablar siempre la verdad. Estés donde estés, y con quien estés, nada malo te puede ocurrir. Pero eso sí, hay que saber decir la verdad, hay que saber escuchar la verdad. No solo es el hecho de hablar la verdad, hay que saber comunicarla y sobre todo entenderla. Un ejemplo.

Cuando se miente a la esposa(o), una y otra vez; uno mismo no sabe dónde acaba y termina la verdad. La mentira lo único que hace es perjudicarte, porque al final llegará el desamor y por ende la separación, por no saber comunicar adecuadamente la verdad. Tampoco puedes pensar que la verdad no tiene sentimientos.

Si una persona sabe que otra ha muerto y le tienen que comunicar; hay formas de hacerlo. No puedes pensar en la verdad como algo aislado del mundo y que no sienta, porque casi siempre te dirigirás a una persona que tiene sentimientos muy personales y particulares, los cuales puedes dañar por decir la verdad. El que miente sistemáticamente destruye lentamente su vida y la de los suyos.

LA RAZÓN.

La segunda palabra es “la razón”, uno tiene que pensar, razonar; dos, tres o más veces antes de ejecutar sus pensamientos. Tienes que pensar en ti y en la otra persona con quien interactúas.

¿Qué es lo correcto para ti y para las personas que te rodean? No es simplemente satisfacer un capricho o desarrollar algo a medio pensar; es hacerlo excelente para el bienestar de uno mismo y de todas las personas que te rodean. Por ejemplo:

Tenemos una familia que quiere salir a pasear por la playa todo el domingo, pero sus dos hijos tienen exámenes de matemáticas el lunes. La razón nos dice que no podemos salir el domingo, porque tenemos la responsabilidad de hacer estudiar a los hijos un día antes del examen o la otra opción es que estudien muy bien el sábado. Como se ve, lo que se desea es solucionar el problema adecuadamente y sin perjudicar a nadie. Aquí entra otro término, la “justicia”.

LA JUSTICIA.

La tercera palabra asombrosa es “la justicia”, cuando uno piensa en sí mismo tiene que pensar en los demás. Uno tiene que ser justo en sus determinaciones para que todos puedan alcanzar la excelencia en la vida.

Volviendo al tema anterior de los hijos y luego de razonar el objetivo, nos damos cuenta de que también somos justos porque hemos satisfecho sus necesidades de aprendizaje y recreación como las de diversión y recreación que les faltaba a los padres; pero gracias al entendimiento mutuo entra la razón y la justicia.

Si las tres palabras asombrosas son seguidas al pie de la letra por cualquier persona, les aseguro que su vida cambiará en forma rápida positiva y se aliviarían de muchos problemas que la vida diaria les trae. Porque aprenderían a respetarse a si mismo y a los demás

Cuantos de nosotros atropellamos a las personas que nos rodean y queremos, cuantos de nosotros nos golpeamos, porque no aprendemos a decirnos la verdad, porque no hacemos lo que manda la razón, porque al final no somos justos con nosotros mismos ni con los demás.  ¿Por qué hacemos esto, por qué nos dañamos? Por qué simplemente no nos respetamos como personas inteligentes, porque no sabemos respetar a los demás. Porque no usamos “nuestro sentido común”.

¡Si nos enseñáramos   nosotros mismos a cuidarnos, querernos, respetarnos y amarnos!

Que extraño sonará para muchos lectores esta oración, ojalá entiendan dicho enunciado ahora mismo, para que en este momento aprendan a respetarse y amarse así mismo como a su prójimo, sobre todo para vivir en paz con todas las personas que te rodean.

Pregúntese, ¿Me cuido, me quiero, me amo, se amar? De que estoy hablando, de mi autoestima. Somos tantos los que no queremos vernos ni si quiera frente al espejo porque no nos gusta lo que vemos. Menos querremos saber que hay dentro de esa persona que observamos. Mucho menos escuchar a la persona del espejo.

Cuando llegamos a comprender el valor que tiene en la vida diaria la verdad, la razón y la justicia; para planificar con ellos nuestras vidas. Nos permitirá encontrar rápidamente la felicidad y el cariño mutuo. Son estos los pasos que tienen que seguir para lograr encontrar la felicidad y el amor en sus vidas.

LA PAZ.

Muchas personas se desesperan y hacen todo lo posible para conseguir el triunfo en la vida, sobre todo en lo económico, sin pensar que lo ideal en este mundo es encontrar la “paz” para tener una excelente calidad de vida.

Entonces, está claro que la coordinación de estos elementos te dará la excelencia en la vida. Por supuesto hay que recordar, que la vida es cíclica y que tendrás que pasar por cambios bruscos de vida. Donde encontrarás alegrías y tristezas. A cuál llamamos madurar.

Sigue estos consejos y llegarás a la excelencia. Nadie dijo que la vida es fácil y justa. Busquémosla y enfrentémosla con ímpetu.

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